Bueno, aquí les presento un pequeño extracto del libro: 23 MAESTROS DE CORAZÓN, por Carlos Gonzalez Perez; lo terminé de leer y realmente es apasionante el tema, hace tiempo estoy buscando nuevas formas de educar a nuestros hijos, este es mi ideal, ojalá no pasé mucho tiempo para que nuevas generaciones puedan participar de una educación como ésta, para muchos quizás les parezca raro o hasta idílico pero yo no lo creo...
Don José Luis, ¿qué requisitos son necesarios para ser un buen maestro?- pregunta TT, con sincera curiosidad, y tal vez, con el grato recuerdo de algún profesor en su corazón.
Desde mi ahora, veo cinco ingredientes fundamentales en mi receta del maestro integral:
En primer lugar, amarse a sí mismo. No se puede ayudar a otro incondicionalmente sin haber conquistado esta necesidad interior. Tenderíamos, sin ser conscientes de ello, a utilizar al otro para que hiciese la conquista por nosotros; el “victimismo” sería una tentación constante, y tarde o temprano, sentiríamos el mordisco de la decepción, al no poder darnos la otra persona lo que le demandamos.
Segundo: Amar a la vida sin reservas. ¿Cómo puedo preparar para la vida si no la quiero…?.
Sentirla como un misterio a desvelar, como una oportunidad para crear, como un camino hacia el corazón del otro, como un espejo de mi propia belleza interior…
Tercero: Amar también sin reservas a la persona que pretendemos enseñar.
Cuarto: Provocarla. Este paso es imprescindible si queremos ser matrona de los potenciales que encierra el educando – dice esto clavando su mirada en Verchia y sonriéndole.
Quinto: Es el ingrediente que permite integrar todo lo anterior, se llama confianza.
