Comparten mi camino...

03 febrero 2010

Cuentos,Relatos,Leyendas...

Leyenda Hindú: "La Sabia Voz del Vacío"


El lama impartía enseñanzas a los monjes y novicios del monasterio.


Siguiendo la doctrina del Buda ponía especial énfasis en captar la transitoriedad de todos los fenómenos así como de aquietarse-retirarse de los pensamientos y en meditación profunda percibir en el glorioso vacío interior la voz de la mente iluminada. Mostraba métodos muy antiguos a sus discípulos para que pudieran apartarse del pensamiento y vaciar la mente de inútiles contenidos.
-Vaciaos, vaciaos - exhortaba incansablemente a los discípulos. Así un día y otro día con la misma insistencia que las aguas fluyen en el seno del río o el ocaso sigue al amanecer.
-Vaciaos, vaciaos.
Tanto insistiera en ello que algunos discípulos acudieron a visitar al maestro y le dijeron respetuosamente: - Venerable maestro en absoluto ponemos en duda la validez de tus enseñanzas pero...
- ¿Pero?- preguntó el lama con una sonrisa en los labios.
-¿Por qué pones tanto énfasis en que nos vaciemos? ¿Acaso respetado maestro no acentúas demasiado ese aspecto de la enseñanza?
- Me gusta que me cuestionéis - dijo el lama-. No quiero que aceptéis nada que no sea sometido al escrutinio de vuestra inteligencia primordial.
-Ahora debo llevar a cabo sin demora mi práctica meditativa pero solicito que todos vosotros os reunáis al anochecer conmigo en el santuario.
-Eso sí queridos míos, quiero que cada uno de vosotros traiga consigo un vaso lleno de agua.
Los discípulos disimularon como pudieron su asombro e incluso alguno de ellos se vio obligado a sofocar la risa.
¿Será posible? O sea que su maestro les pedía algo tan ridículo como que todos ellos fueran al santuario portando un vaso lleno de agua. ¿Se trataría de algún rito especial?
¿Sería una ofrenda que iban a hacer a alguna de las deidades? Fue transcurriendo el día con lenta seguridad.
Los discípulos no dejaban de conjeturar sobre la extraña solicitud del maestro.
Unos aventuraban si no se trataría de una ceremonia especial en honor de la misericordiosa Tara, otros pensaban que tal vez era que el lama les iba a hacer leer durante toda la noche las escrituras y que el agua era para evitar la excesiva sequedad de boca, otros confesaban no tener la menor idea del por qué de la insólita petición del lama.
El sol anaranjado-oro se comenzaba a ocultar tras los inmensos picos que se divisaban a lo lejos. Los discípulos tomaron cada uno de ellos un vaso y lo llenaron de agua. Luego ansiosos por desvelar el misterio fueron hasta el santuario y se presentaron ante el maestro.
-Bueno chicos - dijo el maestro riendo con su excelente humor-. Ahora vais a hacer algo muy simple. Golpead los vasos con cualquier objeto.
-Quiero escuchar el sonido, la música capaz de brotar de vuestros vasos.
Los discípulos golpearon los vasos. De los mismos no brotó más que un feo sonido sordo desde luego nada musical.
Entonces el maestro ordenó: - Ahora queridos míos vaciad los vasos y repetid la operación.
Así lo hicieron los monjes. Vaciados los vasos golpearon en ellos y surgió un sonido vivo, intenso, musical.
Los discípulos miraron al lama interrogantes. El lama esbozó una sonrisita amorosamente pícara y se limitó a decir: - Vaso lleno no suena, mente atiborrada no luce. Os deseo felices sueños.
Los discípulos un poco avergonzados comprendieron al momento.
Nunca habrían de olvidar aquello de "vaso lleno no suena".


"Cuando eliminamos los densos nubarrones de ignorancia de la mente en el vacío original de la misma surge el revelador sonido de la iluminación."





EL CUENCO DE MADERA
El viejo se fue a vivir con su hijo, su nuera y su nieto de cuatro años. Ya las manos le temblaban, su vista se nublaba y sus pasos flaqueaban.
La familia completa comía junta en la mesa, pero las manos temblorosas y la vista enferma del anciano hacia el alimentarse un asunto difícil. La comida caía de su cuchara al suelo, y cuando intentaba tomar el vaso, derramaba la leche sobre el mantel.
El hijo y la nuera se cansaron de la situación. “Tenemos que hacer
algo con papá”, dijo el hijo. “Ya he tenido suficiente. Derrama la
cuenco
leche, hace ruido al comer y tira la comida al suelo”.
Así fue como el matrimonio decidió poner una pequeña mesa en una
esquina del comedor. Ahí, el abuelo comía solo mientras el resto de
la familia disfrutaba la hora de comer. Como el abuelo había roto
uno o dos platos, su comida se la servían en un tazón de madera. De
vez en cuando miraban hacia donde estaba el abuelo y podían ver una
lágrima en sus ojos mientras estaba ahí sentado solo. Sin embargo, las únicas palabras
que la pareja le dirigía eran fríos llamados de atención cada vez que dejaba caer el
tenedor o la comida.
El niño de cuatro años observaba todo en silencio. Una tarde antes de la cena, el papá observó que su hijo estaba jugando con trozos de madera en el suelo.
Le pregunto dulcemente: “¿Qué estás haciendo?”.
Con la misma dulzura el niño le contestó: “Ah, estoy haciendo un tazón para ti y otro para
mamá para que, cuando yo crezca, ustedes coman en ellos”. Sonrió y siguió con su tarea.
Las palabras del pequeño golpearon a sus padres de tal forma que quedaron sin habla.
Las lágrimas rodaban por sus mejillas. Y aunque ninguna palabra se dijo al respecto,
ambos sabían lo que tenían que hacer.
Esa tarde el esposo tomó gentilmente la mano de su padre y lo guío de vuelta a la mesa
de la familia. Por el resto de sus días ocupó un lugar en la mesa con ellos.
Y por alguna razón, ni el esposo ni la esposa parecían molestarse cada vez que el tenedor se caía, la leche se derramaba o se ensuciaba el mantel.
Los niños son altamente perceptivos. Sus ojos observan, sus oídos
y sus mentes procesan los mensajes que absorben. Si siempre escuchan ven que con paciencia proveemos un hogar feliz para todos los miembros de la familia, ellos imitarán esa actitud por el resto de sus vidas.
Los padres y madres inteligentes se percatan que cada día colocan los bloques con los que
construyen el futuro de sus hijos. Seamos constructores sabios y modelos a seguir.
He aprendido que puedes decir mucho de una persona por la forma en que maneja tres cosas:
un día lluvioso, el equipaje perdido y las luces del arbolito de Navidad enredadas.
He aprendido que independientemente de la relación que tengas con tus padres, los vas a extrañar  cuando ya no estén contigo.
He aprendido que aun tengo mucho que aprender. La gente olvidará lo que dijiste y lo que hiciste, pero nunca ¡cómo los hiciste sentir!.

Autor desconocido


El bosque interior
Había una vez un hombre que caminaba perdido en el sendero Espiritual. Estando paseando por el monte, solitario, triste y preocupado de cómo podría ver la luz, oyó una voz que le dijo:
¿Dónde vas buen hombre?Un poco asustado al oír aquella voz, contestó:
Llevo años queriendo ver ya de una vez la Luz , pero ni la veo ni sé dónde buscarla.Sonriendo, aquella voz le dijo: hijo mío la luz no se busca, está siempre delante de tú, lo que pasa es que tienes un bosque de árboles entre tú y ella que no te la deja ver.
¿Quieres decir que los árboles mentales que tengo no me dejan ver la luz? Así es, por lo tanto has de ir talando todos los árboles que están entre tú y la Luz, pues ellos te impiden verla.
¿Y cómo puedo hacer eso?, le preguntó el hombre. Mira, te enseñare como hacerlo, siéntate en la base de ese árbol, mantente en silencio y ves observando los árboles que tienes y ver talándolos mentalmente todos y cada uno de ellos.
camino-bosque
Así pues aquel hombre se puso manos a la obra y empezó a ver su primer árbol. Vio el árbol de la impaciencia y lo taló, luego vio el de la intolerancia e incomprensión hacia los demás, siguió cortando el árbol de la vanidad y del ego, cortó también el árbol del rencor y el no perdón a los demás, siguió con el árbol de juzgar y creer ser superior a los demás, y siguió y siguió……. Pasado un rato la voz le dijo: ¿cómo vas? El hombre le contestó: voy bien, acabo de talar una gran hilera de árboles que no me dejaban ver la luz, pero aun no la veo, hay otra gran fila de árboles, ¿qué árboles son estos?, preguntó el hombre.
La voz le contestó: son los mismos árboles de antes pero ahora son a nivel espiritual, son los árboles de la vanidad espiritual, intolerancia espiritual, el árbol de creerse en posesión de la verdad. etc…. y estos árboles son peores que los anteriores, córtalos muy bien. Así pues, el hombre siguió talando la siguiente hilera de árboles. Taló el árbol de creerse ser un elegido, de creerse maestro, taló el árbol de querer salvar al mundo, taló también el árbol de su religión y siguió y siguió. Pasado un rato la voz le dijo: ¿cómo vas? Acabo de talar otra gran hilera de árboles que no me dejan ver la luz, pero aun no la veo, hay otra gran hilera de árboles, ¿qué árboles son estos?, preguntó el hombre.
La voz le contestó: estos árboles son muy importantes de talar, estos árboles te sirvieron en su momento pero ahora has de cortarlos todos, pero es decisión tuya de hacerlo o no, pues no querrás talarlos, pero ya debe ser elección tuya, así que observa bien estos árboles y decide tú que quieres hacer. Así que el hombre observó y taló dichos árboles, taló el árbol de no creer ya en maestros ascendidos, de no creer en Ángeles, el árbol de no creer en seres de luz, en no creer en todo lo que leyó y le ensañaron, y siguió talando y talando, y aunque le costaba mucho talar tantos, pues se estaba quedando sin nada, el siguió adelante……Pasado un rato le dijo la voz: ¿cómo vas?
Este hombre le contestó: voy bien, ya se ve algo de luz, pero estoy viendo dos últimos árboles, uno es enorme y otro más normal, ¿qué hago ahora con ellos?. La voz le dijo: antes de talarlos mira bien que representan dichos árboles.
El hombre se concentró y al ir a cortar el árbol más normal, vaciló y rápido fue a consultar a la voz. Exclamó; ¡ese árbol es mi SER, ¿cómo quieres que lo tale?. La voz le contestó: si quieres ver la Luz, has de talarlo, pero eso ya es elección tuya.
Así que aquel hombre un poco asustado lo taló y se quedó sin creer en su SER. Pasado un rato la voz le dijo: ¿cómo vas? Ya he talado ese árbol, le contestó. Y la voz le preguntó ¿y aún sigues vivo? El hombre contesto, sí. Pues entonces sigue, le dijo la voz. Así pues el hombre se puso a talar el último y enorme árbol que no le dejaba ver la Luz. Pero cuando fue a talarlo se dio cuenta lo que representaba el ultimo árbol y fue corriendo a preguntar otra vez a la voz. Súper asustado aquel hombre le dijo a la voz. ¡Madre mía! ¿Tú sabes qué árbol es ese? ¡Es Mi Dios! Así es, le dijo la voz, tálalo también si quieres ver la luz. Uf, contestó aquél hombre, eso si que me va a costar, pero lo haré. Pasado un rato le dijo la voz: ¿cómo vas? Muy bien ya veo la luz, es preciosa y todo amor, es increíble. dijo el hombre entusiasmado. Muchas gracias de todo corazón por ayudarme a ver la luz, le dijo el hombre. No corras tanto, le replicó la voz, aún no hemos terminado, esa luz que ves es aun un espejismo, tienes que talar el ultimo árbol para poder ver la verdadera Luz.
¿Cómo? Dijo sorprendido aquel hombre, yo no veo ningún árbol más. Ese es el problema, nunca veis el último árbol, Ese árbol eres tu mismo, y ves la Luz a través de tu árbol, no de tí, tálate tú y veras la luz. Aquel hombre no podría creer lo que estaba oyendo, pero se puso en marcha y taló su propio árbol. Pasado un rato le dijo la voz: ¿cómo vas, ya has visto la Luz? Y aquel hombre con todo amor, paz y felicidad, le dijo a la voz: no he visto la Luz, !!!SOY LA LUZ!!!
Autor desconocido.

Sólo para Mujeres
mujer1
mujer-plenitud
La fase inicial de la recapitulación consiste en dos cosas. La primera es la lista; la segunda es armar la escena. Y armar la escena consiste en representarse mentalmente todos los detalles relacionados con los sucesos que van a recordarse.
-Una vez que tengas todos los elementos en su lugar, usa la respiración que barre; el movimiento de la cabeza es como un abanico que remueve todo en esa escena explicó . Si estás recordando una habitación, por ejemplo, inhala las paredes, el techo, los muebles y a la gente que ves. Y no te detengas hasta que hayas absorbido hasta el último tris de energía que dejaste ahí.
-¿Cómo sabré cuándo lo he logrado? -pregunté.
-Tu cuerpo te dirá cuándo ha sido suficiente aseguró . Recuerda: trata de inhalar la energía que dejaste en la escena que estás recapitulando, y dirige tu intento a exhalar la energía ajena introducida en ti por otros.
Abrumada por la tarea de hacer la lista y empezar a recapitular, no pude pensar en absoluto. Mi mente tuvo la reacción perversa e involuntaria de ponerse completamente en blanco; a continuación, fue inundada por un torrente de pensamientos y me resultó imposible saber dónde empezar. Clara explicó que debemos comenzar la recapitulación enfocando nuestra atención primero en la actividad sexual que hayamos tenido en el pasado.
-¿Por qué hay que empezar ahí? -pregunté, recelosa.
-Ahí es donde está atrapada la mayor parte de nuestra energía -explicó Clara . ¡Por eso debemos liberar esos recuerdos primero!
-No creo que mis encuentros sexuales hayan sido tan importantes.
-No importa. Quizá estuviste mirando el techo, muerta de aburrimiento, o viste estrellas fugaces o fuegos artificiales; como sea, alguien depositó su energía dentro de ti y se fue con una tonelada de la tuya.
Su afirmación me molestó mucho. Volver ahora a mis experiencias sexuales me parecía repugnante.
-Ya es bastante difícil afirmé revivir los recuerdos de mi infancia. Pero me niego a sacar otra vez lo que me pasó con los hombres.
Clara me estaba observando con una ceja levantada.
-Además -argumenté-, probablemente esperas confidencias de mi parte. Pero en verdad, Clara, no creo que lo que yo haya hecho con los hombres sea asunto de nadie.
Pensé que había establecido mi posición terminantemente, pero Clara meneó la cabeza, decidida, y preguntó:
-¿Quieres que los hombres que tuviste sigan alimentándose de tu energía? ¿Quieres que esos hombres se hagan más fuertes conforme tú adquieres más fuerza? ¿Quieres constituir su fuente de energía por el resto de tu vida? No. Me parece que no entiendes la importancia del acto sexual ni el alcance de la recapitulación.
-Tienes razón, Clara. No entiendo el motivo de tu extraña petición. ¿Y qué es eso de que los hombres se hacen más fuertes porque soy su fuente de energía? No soy la fuente de nadie ni mantengo a nadie. Te lo prometo.
Sonrió y afirmó haber cometido un error al forzar una confrontación de ideologías en ese momento.
-Ten paciencia suplicó . Se trata de una creencia que he elegido sostener. Conforme progreses con tu recapitulación, te hablaré del origen de esa creencia. Baste con decir que es una parte crítica del arte que te estoy enseñando.
Si es tan importante como tú dices, Clara, quizá sería mejor que me lo explicaras ahora mismo -pedí . Antes de proseguir con la recapitulación, quisiera saber en qué me estoy metiendo.
-De acuerdo, si tú insistes accedió, inclinando la cabeza.
Vertió un poco de té de manzanilla en nuestras grandes tazas y agregó una cucharada de miel a la suya.
Con la voz autoritaria de una maestra que ilustra a la neófita, explicó que las mujeres, más que los hombres, son los auténticos soportes del orden social y que a fin de cumplir con este papel han sido educadas de manera uniforme en todo el mundo para estar al servicio de los hombres.
-No importa que se les compre directamente en el mercado de esclavos o que sean cortejadas y amadas subrayó . Su propósito fundamental sigue siendo el mismo: alimentar, proteger y servir a los hombres.
Clara me miró para evaluar, según me pareció, si estaba siguiendo su razonamiento. Creía que sí, pero mi reacción básica fue que toda su premisa parecía equivocada.
-Tal vez sea cierto en algunos casos -acepté-, pero no creo que sea posible establecer generalizaciones tan amplias como para incluir a todas las mujeres.
Clara manifestó su desacuerdo con vehemencia.
El aspecto diabólico de la posición servil de las mujeres es que no parece tratarse simplemente de una prescripción social declaró , sino de un imperativo biológico fundamental.
-Aguarda un minuto, Clara -protesté . ¿De dónde sacaste eso?
Explicó que cada especie cuenta con un imperativo biológico a fin de perpetuarse y que la naturaleza proporciona las herramientas idóneas para asegurar que la fusión de energías femenina y masculina tenga lugar de la manera más eficiente. Afirmó que en el ámbito humano, si bien la función primaria del coito es la procreación, asimismo tiene una función secundaria y encubierta, la cual es garantizar el flujo continuo de energía de las mujeres a los hombres.
Clara puso tal énfasis en la palabra "hombres" que me vi obligada a preguntar:
-¿Por qué lo dices como si sólo ocurriese en un solo sentido? ¿No implica el acto sexual un intercambio parejo de energía entre el hombre y la mujer?
-No replicó, contundente . Los hombres depositan líneas específicas de energía en el cuerpo de las mujeres. Son como tenias luminosas que se mueven dentro del útero, chupando la energía.
-Eso suena definitivamente siniestro -comenté, para seguirle la corriente.
Prosiguió su exposición con toda seriedad.
Son colocadas ahí por una razón aún más siniestra afirmó, haciendo caso omiso de mi risa nerviosa-, eso es, para asegurar que una provisión constante de energía llegue al hombre que las depositó. Estas líneas de energía, establecidas por medio del coito, reúnen y roban la energía del cuerpo femenino, en beneficio del hombre que las dejó ahí.
Clara se mostró tan convencida acerca de lo que estaba diciendo que no pude hacer una broma al respecto, sino tuve que tomarla en serio. Al escuchar, sentí que mi sonrisa nerviosa se convertía en un refunfuño.
-No es que acepte ni por un momento lo que estás diciendo, Clara afirmé , pero por simple curiosidad dime cómo fue que llegaste a una noción tan absurda. Alguien te aleccionó sobre todo esto, ¿verdad?
Sí, mi maestro me explicó todo ello. Al principio tampoco le creí -admitió-, pero también me enseñó el arte de la libertad, y eso significa que aprendí a ver el flujo de energía. Ahora sé que sus apreciaciones eran ciertas, porque yo misma puedo distinguir los filamentos parecidos a gusanos en los cuerpos de las mujeres. Tú, por ejemplo, tienes varios, y todos siguen activos.
Supongamos que sea verdad, Clara -dije, desasosegada-. Aunque sólo sea para continuar la discusión, déjame preguntarte por qué habría de ser posible una cosa así. ¿No es este flujo unilateral de la energía injusto con las mujeres?
¡El mundo entero es injusto con las mujeres! -exclamó . Pero no se trata de eso.
-¿De qué se trata, Clara? Sé que no lo he entendido.
-En nuestro caso, el imperativo de la naturaleza es perpetuar la especie humana explicó . A fin de asegurar esto, las mujeres deben soportar una carga excesiva en el nivel básico de su energía. Y eso significa un flujo de energía que las agota.
-Pero aún no explicas por qué tiene que ser así -protesté, aunque la fuerza de sus convicciones ya comenzaba a hacerme vacilar.
-Las mujeres constituyen el fundamento para la perpetuación de la especie humana replicó Clara . La mayor parte de la energía proviene de ellas, no sólo al gestar, parir y alimentar a su prole, sino también para asegurar que el hombre juegue el papel que le corresponde en todo este proceso.
Clara explicó que dicho proceso, en el caso ideal, asegura que la mujer alimenta energéticamente a su hombre, a través de los filamentos depositados por él en su cuerpo, de modo que el hombre desarrolla una misteriosa dependencia hacia ella en un nivel etéreo. Esto se manifiesta en la conducta patente del hombre, al regresar una y otra vez con la misma mujer, a fin de conservar su fuente de subsistencia. De esta manera, afirmó Clara, la naturaleza asegura que los hombres, además del impulso inmediato de la gratificación sexual, establezcan lazos más permanentes con las mujeres.
-Las fibras de energía depositadas en las matrices de las mujeres también se funden con la composición energética de la prole, en caso de que ocurra la concepción -profundizó Clara . Posiblemente se trate de los rudimentos de los lazos familiares, porque la energía del padre se funde con la del feto y permite al hombre sentir que el hijo es suyo. Estos son algunos de los hechos de la vida que una madre nunca cuenta a su hija, simplemente porque no los sabe. A las mujeres se les educa para ser fácilmente seducidas por los hombres, sin tener la menor idea de las consecuencias del coito, en términos de la pérdida de energía que produce en ellas. De eso se trata y eso es lo que es injusto.
Al escuchar hablar a Clara, tuve que admitir que una parte de lo que decía tenía sentido para mí en un recóndito nivel corporal. Me instó a no aceptar o rechazar su argumento simplemente, sino a meditarlo a fondo y a evaluar lo dicho por ella de manera valiente, sin prejuicios e inteligentemente.
-Es ya bastante malo que un hombre deje líneas de energía en el cuerpo de una mujer -prosiguió Clara , aunque es necesario para tener prole y para asegurar la supervivencia de ésta. Pero llevar dentro las líneas de energía de diez o veinte hombres, alimentándose de su luminosidad, es más de lo que cualquiera puede soportar. Con razón las mujeres no consiguen nunca levantar la cabeza.
-¿Puede una mujer deshacerse de esas líneas? -pregunté, cada vez más convencida de que había algo de verdad en lo que Clara decía.
-Una mujer carga esos gusanos luminosos por siete años -indicó Clara ; después de este tiempo, desaparecen o se desvanecen. Pero lo más funesto es que, cuando los siete años están a punto de cumplirse, todo el ejército de gusanos, desde el primer hombre que tuvo una mujer hasta el último, empieza a agitarse al mismo tiempo, de modo que la mujer se siente impulsada a tener relaciones sexuales de nuevo. Entonces todos los gusanos vuelven a la vida con más fuerza que nunca, a fin de alimentarse con la energía luminosa de la mujer durante otros siete años. En verdad es un ciclo sin fin.
-¿Y si la mujer es célibe? -pregunté . ¿Los gusanos se extinguen sin más?
Sí, si logra resistirse al sexo por siete años. Pero es casi imposible para una mujer guardar este tipo de celibato en nuestra época, a menos que se haga monja o tenga el dinero suficiente para mantenerse. E incluso en estos casos requiere una forma de pensar totalmente distinta.
-¿Por qué es eso, Clara?
-Porque no sólo constituye un imperativo biológico que las mujeres tengan relaciones sexuales, sino también un mandato social.
Entonces Clara me dio un ejemplo sumamente desconcertante y perturbador. Según afirmó, puesto que somos incapaces de ver el flujo de energía, es posible que sin necesidad estemos perpetuando patrones de comportamiento o interpretaciones emocionales relacionados con dicho flujo invisible de energía. Por ejemplo, es equivocada la exigencia social de que las mujeres se casen o al menos se ofrezcan a los hombres, así como también es equivocado que las mujeres no se sientan realizadas a menos de tener el semen de un hombre dentro de ellas. Es cierto que las líneas de energía de un hombre les otorgan un propósito y las obligan a cumplir con sus destinos biológicos: alimentar a los hombres y a su prole. Pero los seres humanos son lo bastante inteligentes como para exigirse algo más que sólo cumplir con el imperativo de la reproducción. Afirmó que evolucionar, por ejemplo, representa un imperativo igual en importancia, si no es que mayor, que reproducirse; y que, en este caso, evolucionar implica despertar a las mujeres a que vean su verdadero papel en el esquema energético de la reproducción.
Entonces pasó a un nivel personal y señaló que yo, al igual que todas las mujeres, fui educada por una madre que consideraba como su función principal educarme para que hallara a un marido conveniente y no sufriera el estigma de ser una solterona. En realidad fui criada, como un animal, para tener relaciones sexuales, sea cual fuera el nombre que mi madre eligió darle.
-Tú, al igual que todas las mujeres, has sido engañada y obligada a someterte declaró Clara . Y lo más triste es que te encuentras atrapada dentro de este patrón, aunque no pienses procrear.
Sus aseveraciones eran tan inquietantes que me reí de los puros nervios. Clara no se perturbó en absoluto.
Quizá todo esto sea verdad, Clara dije, esforzándome por no sonar condescendiente . Pero en mi caso, ¿qué cambiará con ponerme a recordar el pasado? ¿No está todo ya hecho y punto?
Sólo puedo decirte que para despertar debes romper un círculo vicioso replicó, mientras sus ojos verdes me escudriñaban en forma curiosa.
Reiteré que no creía sus teorías acerca de diabólicos imperativos biológicos ni hombres vampirescos que sangraban la energía de las mujeres, y argumenté que el simple sentarme en una cueva a recordar no cambiaría nada.
-Hay ciertas cosas en las que sencillamente no quiero volver a pensar nunca dije bruscamente y di un puñetazo a la mesa de la cocina. Me puse de pie, dispuesta a irme, y le informé que no quería saber nada más sobre la recapitulación, la lista de nombres ni ningún imperativo biológico.
-Hagamos un trato sugirió Clara, con el aire de un comerciante disponiéndose a defraudar a un cliente . Eres una persona justa; te gusta ser honorable. Propongo que lleguemos a un acuerdo.
-¿Qué clase de acuerdo? -pregunté con creciente inquietud.
Arrancó una hoja del cuaderno y me la entregó.

Quiero que redactes y firmes una garantía promisoria declarando que intentarás el ejercicio de recapitulación durante un mes solamente. Si al cabo de un mes no percibes ningún incremento en tu energía ni mejoría alguna en tus sentimientos hacia ti misma o hacia la vida en general, estarás en libertad para regresar a tu hogar, dondequiera que eso esté. Si tal resulta ser tu caso, simplemente podrás descartar toda la experiencia como la petición extravagante de una mujer excéntrica.
Donde cruzan los brujos
Taisha Abelar


¿Has dado amor en el día de hoy? 
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Acaso esta pregunta te sorprenda; el ser humano no se preocupa por programar esa labor durante el día. A ti te ocurre otro tanto, ¿no es así? El amor que tienes para dar, el que recibes, circula desde ti y hacia ti como respuesta a algo fortuito, nunca programado. Organízate para dar amor, te lo sugiero como una acción deliberada escogida para llevar a cabo con un tiempo asignado como si se tratara de una tarea a agendar, impostergable. Algunos dicen "yo doy amor cuando cocino, yo hago todo con amor"; no me refiero a esto -que apruebo de manera total- sino a la inclusión en cada día de un minuto dedicado de manera exclusiva a darle amor a alguien, sin elementos mediadores como ropa, plancha, dinero o alimentos. Piensa, ¿sabrías como hacerlo? Empieza ya. Considera a aquellos que ahora te rodean, pueden ser los primeros destinatarios de esta nueva destreza que tu Maestro te propone. Ve y reparte amor. Baba estará contigo. Mira, no es necesario mucho esfuerzo, sólo un poco de imaginación: acaso una mirada nueva sea suficiente, una mano en la espalda, una pregunta "¿cómo estás?", un beso en la mejilla, un elogio sincero, un pensamiento lleno de luz o unas flores que llevas por ningún cumpleaños sino para celebrar el hecho de estar juntos, actos simples y amables que con seguridad ya ejecutaste muchas veces pero que Swami te propone hacer desde la volición despierta de un corazón que dice "estoy dándote amor desde la plenitud de mi conciencia", lo cual convierte a este accionar en una fuerza de cuyos resultados te asombrarás, te lo aseguro. 
Cuando alguien dice "voy a dar amor" se produce una mutación allá en lo alto y una corriente de energía llega para dotar a quien eligió este camino de una potencia que lo cura todo.
Puede curarte a ti también. Busca el amor, busca que te den amor, no te aísles por falso pudor de esa vibración imprescindible que es la esencia misma de la vida en todo su esplendor y que puedes hallar también en la fragancia de una flor, en la belleza que ofrece ante tus ojos, en el mimo prodigado a cualquier ser viviente y en la toma de conciencia de que tú eres un ser querible que posee en su interior una riqueza que puede hacer de ti una fuente de dicha para otros y para tu propia plenitud. Destina un minuto del día a dar amor y enseña esto a los demás, es un precioso ejercicio del espíritu.

EL CONOCIMIENTO DE SI MISMO
lily_of_the_valley Rachel Anderson
hadita
Hay muchos campos de conocimiento pero sólo hay un conocimiento supremo. Este conocimiento supremo es el conocimiento propio, el conocimiento del yo inmortal.  Es el conocimiento de la realidad inmutable, tu verdadero yo – ese que nunca ha nacido y que nunca morirá. Hay muchos otros tipos de conocimiento. Diferentes campos de arte, ciencia, comercio y educación. Pero esos solamente te ayudarán a obtener algunos objetivos transitorios y placeres mundanos. Para realizar la eterna bienaventuranza que es tu propia verdadera naturaleza, debes tener el conocimiento propio. Es el único conocimiento que te capacita para conocer la paz interna y el regocijo sin fin, el cuál es tu propia verdad y tu identidad real. Cuando tu brillas con el conocimiento propio, llegas a ser el amor mismo. Llegas a ser puro y completamente desinteresado. Entonces siempre estarás en perfecta armonía con toda la existencia.

EL ÁRBOL DE LOS AMIGOS
Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices por la simple casualidad de haberse cruzado en nuestro camino. 
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Algunas recorren el camino a nuestro lado, viendo muchas lunas pasar y hay otras que apenas vemos entre un paso y otro. A todas las llamamos amigos y hay muchas clases de ellos.
Tal vez cada hoja de un árbol caracteriza uno de nuestros amigos. El primero que nace del brote es nuestro amigo papa y nuestra amiga mama, que nos muestran lo que es la vida. Después vienen los amigos
hermanos, con quienes dividimos nuestro espacio para que puedan florecer como nosotros y luego pasamos a conocer a toda la familia de hojas a quienes respetamos y deseamos el bien.
Mas el destino nos presenta a otros amigos, los cuales no sabíamos que irían a cruzarse en nuestro camino. A muchos de ellos los denominamos amigos del alma y del corazón. Son sinceros, son verdaderos. Saben cuando no estamos bien, saben lo que nos hace feliz y lo que necesitamos sin que se lo pidamos.
A veces uno de esos amigos del alma estalla en nuestro corazón y entonces nos hemos enamorado y tenemos un amigo enamorado. Ese amigo da brillo a nuestros ojos, música a nuestros labios, saltos a
nuestros pies.
Más también hay de aquellos amigos por un tiempo, tal vez unas vacaciones o unos días o unas horas. Ellos acostumbran a colocar muchas sonrisas en nuestro rostro, durante el tiempo que estamos cerca.
También hay amigos distantes, aquellos que están en la punta de las ramas y que cuando el viento sopla siempre aparecen entre una hoja y otra y aunque no los vemos seguido están siempre cerca en nuestro
corazón.
El tiempo pasa, el verano se va, el otoño se aproxima y perdemos algunas de nuestras hojas, algunas nacen en otro verano y otras permanecen por muchas estaciones. Pero lo que nos deja más felices es que las que cayeron continúan cerca, alimentando nuestra raíz con alegría. Son recuerdos de momentos maravillosos de cuando se cruzaron en nuestras
vidas.
Cada persona que pasa en nuestra vida es única y siempre, siempre, deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros.
Te deseo, hoja de mi árbol, paz, amor y salud, hoy y siempre.
Sin embargo, habrá también los que se llevarán mucho y, habrá de los que no nos dejaran casi nada. Esta es la situación en la que se comprueba que dos almas no se encuentran por casualidad.

Autor: Desconocido

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola,

Los 'Cuentos, Leyendas y Relatos' que has expuesto aquí arriba me han parecido muy interesantes.
GRACIAS por compartirlos. :)
Saludos desde España,

Begoña

marcela sofia schovelin dijo...

No he terminado de leer el blog, pero puedo comentar que lo que lei me gusto y la musica increiblemente relajadora, me quede traspuesta y descanse, me relaje. Me siento otra persona y me dan ganas de salir a comprarme unos lindos discos para ponerlos cada vez que me sienta mal, yo me desperte muy temprano y no me pude quedar dormida inmediatamente en la noche ya que mi vida ha sido siempre asi, con dificultades para dormir. A mi me daban desde muy chica pastillas para dormir, se llamaban Luminaletas y me daban media por la noche, ni pensar en dormir siesta.Nunca fui bebe de siesta ni de adulta, por lo tanto estoy feliz con este blog.
schovelinkaulen.marcelasofia@gmailo.com